6.06.2016

El laberinto de la vida

La vida me invita a reflexionar sobre este tema y yo no resisto, me entrego y reflexiono.

Aveces nos encontramos en relaciones laberinticas, donde el amor, lo mas valioso esta encerrado en el centro de un gran laberinto, esto habla de una proteccion que alguien puso a ese amor para dejarlo al resguardo, protegido de intrusos que quiera arrebatarlo, hurtarlo, destruirlo, etc... Esta proteccion habla tambien de un abandono, de un amor que se dejo ahi encerrado y que no tiene posibilidad de conectar con el exterior, que esta solo, triste por no ser correspondido y al cual le pase el tiempo de forma monotona y aburrida, ya que esta solo.

Imaginemonos ahi, de chicos, porque de chicos es donde se anclan las mayores heridas del alma y desde ahi se crean los patrones que arrastramos durante la vida, es posible que si nos sentimos en un laberinto es porque de chicos nos hayan dejado en uno.

El laberinto es como esa casa donde tus padres te dejan mientras se van a trabajar, vos estas ahi, seguro pero solo, con mil llaves y todo cerrado, quizas algun family y un Mario al cual uno debe pasar una y otra vez. Si, la historia de mi vida. El laberinto estuvo ahi para cuidarme mientras otros no podian pero es un embole completamente y hoy ya no me sirve, es mas, en ese momento tampoco me sirvio, me sostuvo, pero imaginemos que tenemos un hijo y lo amamos, queremos lo mejor, que sea feliz, lo mejor siempre es que reciba el amor de sus padres, pero la sociedad, las falsas creencias nos hacen justamente, creer que lo mejor es que se quede ahi para que los padres puedan salir a buscar el sustento, y puede que sea la unica salida ... o no!.

Como seres humanos pensantes y sintientes siempre tenemos opciones, si un trabajo nos obliga a abandonar a nuestros hijos, o dejarlos por mucho tiempo solos encerrados es posible que algo ande mal en nuestras vidas, quizás este trabajo no nos haga felices, o no sea el que en verdad queremos, porque estas cosas son pruebas de la vida. Se trata de ir atentos y conectados con esas señales.

En el caso de que nadie haya atendido a las señales, el ser queda cautivo, al resguardo y crece, pero solo, con todas las necesidades satisfechas, bueno... no todas. La presencia ausente.

Estar presentes, es un tema aparte porque nos lleva a reflexionar sobre el amor, amamos en presencia ? amamos a la distancia, sin contacto, sin conocer, sin empezar, desde la creación misma?

Me quedo con el laberinto y vuelvo a encontrarme ahí en el medio, esperando por ese ser que se la juegue en encontrarme, oh gran desafío...si el que llegue se lo merece y es un capo pero mientras tanto uno tiene que estar viendo venir e irse el amor, sentir que por fin llegan pero no y otra vez sentirse solo. Es una tortura caminante es la muerte en vida.

Creo que nadie merece a nadie y que esto se trata de uno con uno mismo, solo para dejarlo en claro, si nos aparece esto relacionado a alguien es puro reflejo y proyección de lo que hay en el interior.

Y así concluyo con que esto no es mas que un niño interno sin adulto de amor. El adulto que protege y no necesita de un mecanismo de protección que lo reemplace mientras el se va a trabajar, el adulto debe proteger al niño, darle amor y contención. Las paredes son frías y son presencias sin vida en cambio un ser es una presencia con vida, que esta, contiene y brinda amor con su presencia. Y ese amor nutre.

Ahora, de quien nos protegemos. Porque el laberinto estaba para protegernos y el adulto de amor también. Nos protegemos de lo que no somos, de lo que no podemos entender que puede llegar e invadirnos, es decir, de un aspecto de nosotros que no tenga luz, o mejor dicho que tenga una obstrucción inorgánica que no le pertenece que tape parte de su ser luminiscente por ende que genere un hueco de oscuridad donde. la luz que es no pueda proyectarse. Esto inorgánico que genera la sombra no es mas que incomprensión, algo que no se hizo consciente.

Creo que la clave del asunto es sacar al niño/niña del laberinto, llevarle la presencia, afrontar las incomprensiones desde la presencia del adulto y hacer crecer al niño con amor, el amor que ya es porque ya está y el amor que se merece sentir porque ya es. La incomprensión con intención y dedicación se vuelve comprensión y se llega a develar, el ser que se haya debajo.

Conclusión. Chau mecanismos. Hoy toca ser sin vueltas, sin idas y venidas, sin sufrir, ser y permitirnos encontrarnos con lo que merecemos. Porque al fin y al cabo por protegernos de lo que no es, le complicamos la vida a lo que si es, corriendo el riesgo de perderlo en el camino.





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