Cuando dudamos la vida nos dice que tenemos que ver que hay dos cosas por las cuales tomar una decisión.
Una la que realmente queremos con toda nuestra alma y nos da miedo por alguna vieja razón y otra que nos hace escapar del supuesto dolor que nuestros miedos traen supuestamente mas feliz. Y elegimos mal.
Una serie de eventos desafortunados vienen a nosotros, estamos mal. Perplejos emparchando el camino con mentiras y calumnias hacia nuestra propia mente, justificando cada paso como único y necesario, perdonando los males que soportamos por la incorrecta toma de decisión de la cual ya no hay vuelta PRONTA atrás...y seguimos mal.
Justificamos lo injustificable, nos peleamos con el mundo por defender lo indefendible. Rompemos nuestras reglas, perdemos nuestros valores, lloramos y estamos tristes todo el tiempo. Somos momentáneamente felices, tapamos con estas gotas de felicidad, un tsunami de dolor que nos rompe el alma en dos, genera pequeños fragmentos de alma que pinchan y duelen en el pecho y poco a poco recorre todo el cuerpo, lo entristece, no lo mata pero lo deja en un estado de llanto interno. Y nos lastimamos mas.
Esperamos, y no dejamos de esperar.
Que llegue el día en que eso cambie, se termine el dolor, la tristeza, que empiece lo que realmente queremos, ser felices. Reír sin culpa, sin justificar, sin contar las migajas de las muecas que vemos en otro. Queremos hacer tantas cosas que quedan pendientes y quedan guardadas en lo mas profundo de nuestro ser esperando un día salir. Y esperamos mas. Y rogamos.
Rogamos por un milagro, eso por lo que siempre soñamos y vivimos en nuestra mente, eso por lo que da sentido seguir. Eso que nos hace entender que hay algo mejor, que tenemos que aprender para valorar lo que venga, lo que deseamos y lo que nos merecemos. Y sucede.
Sucede que cuando lo deseamos tanto aunque sea algo que no nos animamos a vivir, pasa. Y es duro dejar ese camino que nosotros mismos elegimos, que abordamos, al cual le dimos una oportunidad pero no funciono. Y nos despedimos del dolor y de la alegría porque no recordamos en que porcentaje fue cada uno, solo recordamos la sabiduría que ese camino dejo. Y lloramos riendo, y pedimos que eso pase rapido.
Entendemos que es para mejor
Entendemos que tenemos que crecer y esa fue la forma que nos propusimos para tal fin
Entendemos que somos muy valiosos
Entendemos y nos perdonamos por las malas decisiones
Entendemos que sin eso no seriamos quienes somos
Entendemos y nos abrazamos a nosotros mismos, porque sabemos que estamos bien y queremos estar mejor
Y un día de tanto perdonarnos, nos damos otra oportunidad.